Sebastián Acosta llegó a Viterbo University con el corazón dividido entre la emoción y el miedo, ya que dejar Barranquilla, Colombia, significaba separarse del calor de su hogar, de los abrazos de su familia y de esa alegría caribeña que lo había acompañado desde niño. Llegó a un lugar del que sabía poco, con un clima que jamás había sentido y un idioma que todavía no dominaba. Aun así, se animó hacerlo, porque sabía que los sueños más grandes siempre exigen valentía. Ese viaje, que comenzó con miedo, terminó convirtiéndose en una de las decisiones más transformadoras de su vida.

Creció rodeado de música, unión y sonrisas, lo que hizo que esas cualidades se volvieran parte esencial de su identidad. Por eso, incluso viviendo en Estados Unidos, Sebastián sigue llevando consigo la alegría, el respeto y la energía que caracteriza a los Colombianos. Cada día intenta transmitir lo mejor de su cultura, no solo con palabras, si no con su forma de ser, trabajar y de relacionarse con las personas que lo rodean.
El futbol ha sido su motor desde siempre, porque no solo un deporte, es su pasión, su identidad y el puente de la oportunidad que lo trajo hasta aquí gracias a una beca que ganó con esfuerzo y dedicación. En el equipo encontró una familia, lo cual permitió adaptarse en donde sus compañeros lo han acompañado durante su proceso. Entre todos los momentos vividos, hay uno que guarda con especial orgullo: ganar la semifinal en casa después de una temporada inolvidable, un instante que quedó grabado en su memoria para siempre.
El camino no fue fácil, adaptarse al frío de Wisconsin fue un reto más, ya que venía de un clima calido.También tuvo que aprender a organizar su tiempo entre clases, entrenamientos y responsabilidades, todo mientras se acostumbraba a vivir en un idioma que no era el suyo. A pesar de eso, nunca estuvo solo. La comunidad latina en el campus creció, se fortaleció y se convirtió en un refugio. Ver cómo ese grupo se expandió en cuatro años lo llenó de orgullo y lo hizo sentir acompañado incluso en los días más difíciles. Las lesiones fueron otro capítulo difícil. Enfrentó cirugías y con ello momentos en los que pensó en rendirse, sobre todo porque una lesión llegó justo antes de la final en su último año. Sin embargo, el apoyo de su gente y sus ganas de seguir lo mantuvieron firme, lo cual le enseñó a ser más fuerte, y a valorar cada paso del camino, incluso los que duelen.
Hoy, Sebastián estudia Administración de Empresas, una carrera que eligió ya que le gusta la gestión y la tecnología. Sueña con trabajar en el área de Management, hacer una maestría y seguir desarrollando sus proyectos personales. Sabe que el futuro exige disciplina, pero también sabe que ya ha demostrado que puede con cualquier reto.
Representar a Colombia en Viterbo ha sido un honor porque significa mostrar los valores de su país y demostrar que con esfuerzo y humildad se pueden lograr grandes cosas en cualquier parte del mundo. Por eso, cuando resume su experiencia, lo hace con una frase que lo dice todo: “Una experiencia que me hizo crecer y me hizo sentir como en casa, incluso estando lejos.”
A otros estudiantes latinos que sueñan con estudiar en el extranjero, Sebastián les deja un mensaje: que no tengan miedo, el inicio puede ser difícil, pero las oportunidades son únicas y la comunidad que encuentras en el camino puede convertirse en tu segunda familia. Su historia es prueba de que los sueños se alcanzan cuando se camina con valentía, con identidad y con el corazón puesto en lo que uno ama.




































