Estudiar en el extranjero: una tradición familiar en la era del COVID


Por Sheridan Schmitt

Para los estudiantes, ir al extranjero puede ser una experiencia que cambie su vida. Desde mejorar las habilidades idiomáticas y experimentar un estilo diferente de enseñanza a aprender sobre nuevas culturas y perspectivas, a aumentar la confianza en sí mismos y ver el mundo. Los beneficios de estudiar en el extranjero son innumerables. Sin embargo, COVID-19, ha cambiado la forma en que funcionan los programas de estudios en el extranjero y de intercambio de estudiantes. Estos impactos incluyen un menor número de estudiantes que van al extranjero debido a cancelaciones de programas, restricciones de entrada al país, falta de visas, vuelos limitados, y sentimientos de dudas acerca de viajar internacionalmente.

Esto me ha afectado de primera mano. El verano pasado fui aceptada en un internado de medicina de dos meses en Madrid, España. Mi esperanza era mejorar mi conocimiento de la cultura y del idioma español mientras desarrollaba la fluidez lingüística y obtenía una valiosa experiencia en el campo médico mientras mejoraba mis habilidades en un país extranjero. Sin embargo, debido a la pandemia actual, mi internado fue cancelado.

He tenido una pasión por viajar desde que era joven. Esta pasión y aprecio surgió al ver cómo los viajes han beneficiado a los miembros de mi familia. Mi madre y mi hermana, ambas, estudiaron en el extranjero en la escuela secundaria, mi madre viajando a Islandia y mi hermana a España. Ambas hablan muy bien de cómo estas experiencias han ampliado su visión cultural y su mentalidad e interacciones con otras personas, cerca y lejos. Mi madre y mi hermana son las razones por las cuales el “bichito de viaje” me ha picado y he viajado a España, Marruecos, Perú, y México. Con mi amor por viajar, yo siempre he querido seguir los pasos de mi hermana y mi madre y participar en una experiencia de estudio en el extranjero.

Mi hermana estudió en Sevilla, España, durante su último año de la escuela secundaria, donde vivió un año con su familia anfitriona. Asistió a clases y exploró todo lo que el país tenía que ofrecer. Durante una entrevista con ella, me explicó el gran impacto que el estudio en el extranjero tuvo en su vida. A través de esta experiencia, fue empujada fuera de su zona de confort, pero en última instancia ella volvió más segura y sociable con otras personas. Algunos días se sentía mentalmente agotada y alejada de casa, pero esos sentimientos sólo hicieron estimularla para aprovechar al máximo su tiempo allí. Estar inmerso en un país con un idioma primario que no era el inglés, le permitió asimilar la segunda lengua mucho más rápido.

            Al final de su año adquirió fluidez en español después de tomar dos clases en la escuela secundaria y superar esa barrera del idioma le permitió conocer a mucha gente nueva y crear relaciones que durarán toda la vida. Más de cinco años después y ella todavía intenta llamar por video a su familia española tanto como sea posible para permanecer en contacto. Mi hermana ahora trabaja como enfermera y ella mencionó que las habilidades que aprendió en su experiencia de estudio en el extranjero han ayudado mucho en su práctica profesional, especialmente durante el COVID-19 cuando el acceso a los traductores era más a través de visitas virtuales y las visitas familiares eran limitadas. Ella siente que con su conocimiento cultural y lingüístico, es más capaz de completar su trabajo como enfermera y hacer que la persona se sienta entendida y no este sola.


Mi madre estudió en Islandia durante su tercer año de escuela secundaria, vivió un año allí con su familia anfitriona. Durante la entrevista con mi madre, ella comentó los beneficios similares a la experiencia de mi hermana. Ella dijo que en la escuela secundaria no estaba muy segura, y que viajar definitivamente le permitió sentirse más consigo misma y con los otros. Ella también está en contacto con su familia anfitriona y ha visitado Islandia varias veces desde su estudio en el extranjero.

            Su experiencia de estudio fuera de Estados Unidos comenzó su amor por los viajes porque fue la primera vez que dejaba su granja familiar y viajaba a otro país. Ahora trabaja como agente de viajes. Ella anima a viajar a cualquiera que se encuentre, y la pasión dentro de ella irradia a todos a su alrededor, incluyéndome a mí. Ella encuentra mucho beneficio en aprender sobre nuevas culturas y ver el hermoso mundo en el que vivimos. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 ha impactado su negocio drásticamente. Con la industria de viajes prácticamente cerrada, por muchos meses ella estaba trabajando con sus clientes para cancelar sus viajes y su empleo fue básicamente cerrado. Ella no podía animar a viajar como siempre ha hecho desde su estudio en el extranjero en Islandia.

La pandemia ha tenido un efecto drástico en toda la industria de viajes, especialmente los programas de estudios en el extranjero. A pesar de las cancelaciones de algunas restricciones, los programas están lejos de volver a la normalidad. La incertidumbre de cuando y a qué capacidad pueden regresar estos programas es desconocida. Esta incertidumbre hace difícil para los estudiantes comprometerse con una experiencia que puede no ocurrir o que puede ser limitada. Debemos poner énfasis en devolver estos programas cuando sea seguro para que los estudiantes puedan volver a mejorar sus conocimientos y yo espero poder seguir los pasos de mis familiares.