Retrato: Jessie Latten

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Por Griffin Finnestad

Tuve el privilegio de entrevistar a Jessie Latten, profesor asistente del Departamento de Psicología en la Universidad Viterbo. Conversamos de los Derechos Civiles. Pero ante de hablar sobre su entrevista, quiero contar un poco de historia. En 1863, el primero de enero, La Proclamación de Emancipación liberó a millones de esclavos, pero no a todos. Esta proclamación, sin embargo, ayudaría en el proceso de abolir la esclavitud. El 18 de diciembre de 1865, la décimo tercera Enmienda declaró que “ni la esclavitud ni la servidumbre invoiluntaria existirán dentro de los Estados Unidos”. Sin embargo, aunque tanto la Proclamación como la Décimo Tercera Enmienda ayudaron a liberar a los esclavos y terminar la esclavitud, no ayudaron a abolir la segregación. En los años 1950s y 1960s, existía segregación. En la entrevista con Jessie Latten, él habla de su experiencia en esos años.

Jessie nació en Birmingham, Alabama, en 1950. Vivió allí prácticamente toda su vida hasta que salió adulto. Cuando era adolescente, estaba en una banda de música y ellos viajaron por el país. Durante un verano en Massachussets, él estuvo en un programa que ofrecía becas para minorías asistir a la universidad. El hombre que ganó la mejor beca se drogó así que lo eliminaron de la competencia y se la dieron a Jessie. Por eso, él pudo asistir a la universidad. En Birmingham, todo lo que él conocía era la segregación: baños separados, beberos de agua separados, escuelas separadas, comunidades separadas, etc. Cuando estaba en la secundaria, tuvo que mantenerse unido con nueve otros chicos negros porque si un chico negro estaba solo, un chico blanco lo golpearía y su primera preocupación era no ser golpeado, así que tuvieron que mantenerse unidos todos los días para no ser golpeados.

En 1965, su segundo año en la escuela secundaria, uno de los tenientes de Martin Luther King Jr., José Williams, y otros hombres negros vinieron al patrio de la escuela. El director de la escuela estaba allí y les dijo que, si algún estudiante salía de la escuela, sería suspendido. Jessie y otros cinco niños empezaron un canto, “¿Qué quieren? ¡Libertad! ¿Cuándo la quieren? ¡Ahora! Los profesores colgaron una valla para que no pudieran salir, pero ellos la desmantelaron y salieron. Otros estudiantes de otras escuelas empezaron a hacer lo mismo. José Williams les aconsejó no usar la violencia.

Jessie estuvo en muchas protestas en los años 50s y en los 60s para terminar la segregación. Un incidente que Jessie recuerda muy bien es cuando él y otros hombres negros fueron al Ayuntamiento para protestar. Se sentaron en un círculo, mano a mano, en una de las intersecciones más ocupada en el centro. Había un hombre blanco que tenía la rabia en su cara sentado en su camioneta. Les dijo: “Váyanse a la mi…”  y aceleró el motor. Ellos tuvieron miedo y huyeron. Las protestas duraron muchas semanas e incluso meses. Generalmente, la policía de Birmingham venía para dispersar a la muchedumbre. La policía traía bates de béisbol y los usaba para golpear a la gente, incluso a la gente blanca. Jessie dijo que él no era activista de los Derechos Civiles, sino sólo un estudiante protestando.

Cuando le hice a una pregunta sobre Martin Luther King Jr a Jessie, él respondió que creía que King era un profeta moderno: “Al ser un cristiano ahora mismo – dice- me doy cuenta de lo mucho que confiaba en Dios y por que no cometió violencia en respuesta a la violencia”. Le pregunté cuál fue, en su criterio, el mayor logro, y el mayor fracaso del movimiento de los Derechos Civiles y me dijo: “Creo que el mejor logro fue hacer que se aprobara la Legislación de los derechos Civiles por parte del presidente Jonson. El mayor fracaso que yo tendría que puntualizar es que ellos no se prepararon para dar paso a los jóvenes y dejar que el liderazgo del movimiento llegara a las nuevas generaciones; la gente de King tuvo punto de vista diferente con los jóvenes en cómo continuar el movimiento”. Con respecto al actual presidente, Jessie comenta: “Trump no tiene una historia con los negros, una historia positiva, quiero decir. De hecho, él tiene la oportunidad de cambiar eso, pero todavía hay que ver que pasa”.  

Por último, profesor Jessie Latten afrimó que algunos de los problemas en aquellos días del Movimiento de los Derechos Civiles todavía existen hoy, por ejemplo, el acceso a los trabajos, la educación y el privilegio de los blancos. Ser el presidente de los Estados Unidos es la posición más poderosa en el mundo y él tiene el poder y él tiene la oportunidad de cambiar las cosas. “Me gusta – concluyó- lo que las comunidades se están uniendo contra las políticas de Trump. Están encontrando cosas en común. A través de las tecnologías, la gente está haciendo alianzas entre blancos y negros. Así que soy optimista”.